- “Standup”, el arte de echará andar el cerebro y hacer reír al público
 
Marco Lòpez
 
 
El gremio del standup “es feo” sin que se acepte a los nuevos exponentes de la comedia, reconoció el influencer Slobotzky.
Señaló que los nuevos que llegan y les va bien provocan “recelo” entre los otros, aunque poco a poco, con talento y trabajo “te los vas ganando”. 
 
 
Dice que Cantinflas es el mayor referente de la comedia mexicana, el “Rey de reyes”. Recuerda que era espontáneo, se salía del guión e improvisaba. En su caso, advierte, tiene el mismo gusto, platicar los chistes y hacer voces pero desecha a los exponentes que presentan premisas “chafas y planas”.
 
 
El standupero dice que, en su caso, platica y es diferente, lo cual le ayuda. Habla de lo que sea, de lo que pueda pasar en cualquier momento. “Eso es lo que mi distingue un poco”, insiste.
 
 
 
 
Slobotzky se reunió con alumnos de la Escuela Bancaria y Comercial de Toluca, ante quienes anunció el show que presentará en el Teatro Sor Juan Inés de la Cruz, en el centro de la capital mexiquense, el 16 de mayo próximo.
 
 
Asegura que su comedia será respetuosa para quienes asistan y evitará hacer bromas del público, y que no lo hará porque no es su estilo.
El standupero e influencer presentará su espectáculo de comedia “De todo se ofenden”. Es la sexta ocasión que llega a la capital del Estado de México, aunque la última vez que lo hizo fue hace más de un año. 
 
 
Dice que tiene un espectáculo nuevo, distinto a los anteriores, que se sumergirá en el mundo de las redes sociales, en un mundo en que prevalece “la piel muy delgadita”, donde todos se enojan y en cada vez cada vez se puede hablar menos sin encontrar reacciones, que la gente “salte y brinque”.
 
 
 
 
Reconoce que en México el standup está en pañales comparado con los Estados Unidos, agrega, venimos de una escuela “cuenta chistes”, sin más opciones.
 
 
De la comedia en redes sociales considera que gusta a las nuevas generaciones, aunque a los adultos no tanto, pero ese tipo de comedia está creciendo y “estamos haciendo ruido”.
 
 
Adelanta que en esta tendencia que parece posicionarse cada vez más, romperá con lo que políticamente correcto, y, a diferencia de la vida cotidiana, pese a que  en línea todos se ofenden y prevalece la doble moral.
 
 
¿Por qué ir a verte?, se le cuestiona. Es que necesito comer, refiere mientras suelta la carcajada. Aclara que el standup, al menos en México, se nutre de chistes que los propios autores escriben “desde el fondo del corazón”, no sin aclarar que su respuesta fue “muy romántica”, pero que refleja lo que viven y la forma en que observan el mundo. 
 
 
“La gente que me viene a ver se identifica porque toco temas muy comunes, que nos pasan todos los días”, de ahí que nadie se sentirá incómodo, incluso quienes vayan en compañía de la familia o la novia.
 
 
De los que agreden al público y se burlan de ellos, reconoce, que “no me encanta esa parte”, pero en su caso únicamente pretende que las personas pasen un rato agradable, lo que garantiza y que su público “la pase muy bien”, se van a divertir y no van a salir incómodos, reitera, bueno al menos eso es lo que cree, ante una nueva risa de asistentes.
 
 
 
 
En sus redes sociales, menciona, al menos al principio, tenía miedo y cuidaba las palabras que expresaba, pero de igual manera había quienes se daban por ofendidos. Incluso, ante una imagen de unos tacos placeros había quienes reclamaban la supuesta cantidad de animales que habían muerto.”Yo no tengo la culpa de que sean deliciosas”, les reviraba.
 
 
Considera que las charlas en redes hay cosas que salen de lo lógico, hay quienes se ofenden sin razón y otros únicamente aspiran a llamar la atención. De cualquier imagen que postea, se generan comentarios agresivos. De esos, menciona, ni los lee. Pese a todo los más los “Me gusta” que recibe y de ahí que considera, “vamos bien”.
 
 
Aclara que se acerca a los universitarios porque “nunca es tarde para corregir el camino” y los fomenta a seguir adelante.
Recuerda que desde pequeño siempre fue el simpático, el más “chistocito” del salón de clases. Veía la presentación de algún comediante y repetía frases, lo que gustaba a sus compañeros. No obstante, ya en la universidad, y ante el descrédito, lo invitaban a retirarse. 
Las redes sociales no las usaba, al menos mucho, pero comenzó hacer sus videos y gustaban a sus amigos, después también a las personas. “De repente un día amaneció con tres mil seguidores, y me dije esto está bueno”.
 
 
Hace cinco años, abandonó el derecho, es abogado de profesión, y se dedicó al standup. Ya no le preocupan los comentarios negativos sino se enfoca en los positivos, pero que al subir contenidos a redes es inevitable que quedan expuestos a la crítica, reconoce.