MARCO ANTONIO BARRERA
 
 
CANCÚN, Q. ROO.- Pasó un lustro antes de que volvieran. Recorrieron más de mil 500 kilómetros por cinco estados del país, uno por día, hasta llegar a este destino de playa. Fueron 100 vehículos de alta gama, deportivos o de los llamados exóticos que en caravana promocionaron turísticamente a México.
Los automóviles, llamativos en sí mismos, atrajeron miradas, admiración y hasta suspiros entre los seguidores del mundo de los motores, en su mayoría jóvenes.
Estacionados, uno a uno, en el acceso al Malecón Tajamar, permanecieron durante cuatro horas Lamborghini, McLaren, Porsche, Audi R8 y BMW i8, además de los depotivos Mustang y Camaro, sin faltar los llamados autos exóticos como Lotus Elise, Subaru BRZ, Jaguar F-Type y Mercedes Benz SLK 63, todos con precios exorbitantes, de hasta siete millones de pesos.
 
 
Sus dueños se posaban orgullosos junto a las máquinas. Predominaban todos los colores por igual, pinturas brillantes y papel mate. Algunos con un toque personalizado los hacía resaltar entre los modelos y marcas que por sí mismos atraen miradas mientras ruedan por las calles. 
 
 
Había las pinturas tradicionales en rojo, gris, negro, verde, naranja y blanco, y algunos como aderezo agregaron números, logotipos, franjas, figuras o vivos fluorescentes. Otros más llamativos tenían colores eléctricos, azul y verde con calcomanías de afiliación a algún club.
 
 
En esa ensalada gourmet del automóvil destacaban los diseños creativos y los trazos estampados sobre lienzos protegidos con barnices. Sobre fondo verde un Audi TTR8 mostraba un personaje adinerado, cargando un costal del cual caían billetes que volaban a su alrededor y que adornaban puertas, cofre y capota. Había además signos de pesos pintados por todas partes.
 
 
 
 
Otro, quizá el más comentarios recibió por su diseño creativo, fue un Porsche 911 Turbo pintado el azul claro en cuyo frente mostraba una dentadura de tiburón y en los costados, cofre y cajuela se veían a los personajes de la serie animada Popeye, cuya figura abarcaba todo el frente. En el costado se veía a Oliva y a Pilón quien entregaba una lata de espinacas a Winni Pooh, mientras del lado opuesto estaba el villano Brutus. Más pequeño, se veía a Popeye con el brazo tatuado con el número 911.
 
 
 Antes de caer la tarde, decenas de jóvenes con cámaras de video y teléfono en mano corrían al escuchar el estruendo de algún motor que resaltaba entre la muchedumbre. Ahí a dos o tres metros de la parte trasera de los autos se arremolinaban para grabar como si se tratara de alguna celebridad, mientras retumbaba el ambiente. Era una demostración de potencia, una competencia entre motores de alto desempeño, de hasta 10 cilindros, con capacidades de hasta 900 caballos de fuerza.
 
 
Apareció también Franky Mostro, reconocido personaje de Internet que gusta de los autos exóticos y de alta gama, quien acaparó los reflectores de teléfonos y cámaras fotográficas. 
 
 
Gonzalo Dávila, del Comité Organizador, señaló que el evento automotriz tuvo como objetivo la promoción turística de México, sus estados, capitales, municipios y pueblos mágicos. El Tour recorrió en cinco días un trayecto Puebla, Veracruz. Villahermosa, Campeche, Mérida y Cancún, en cuyas ciudades los conductores permanecieron una noche.
 
 
Antes de Cancún, en las ediciones pasadas, las caravanas recorrieron Veracruz-Puerto Vallarta, Ciudad de México-San Miguel de Allende, Monterrey-Acapulco  y Querétaro-Puerto Vallarta. La sexta edición será Oaxaca-Puebla en 2020.